LUNARTICA

practicando malabares en la luna

Ratas de laboratorio (Peladilla d’Or) 03/04/2008

Archivado en: Creación, Locura, Música — lunartica @ 2:51 pm
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 El Niño de Jaén. Curioso nombre para un grupo de música electrónica formado por dos amigos de toda la vida. De flamenco tienen poco, aunque querían un nombre con referencias andaluzas para iniciar su trayectoria en común tras varios años trasteando con los ritmos. David Jurado y Jorge Gisbert, de poco más de veinte años cada uno, trabajaban desde hace tiempo experimentando con el sonido en esos laboratorios de ideas que son sus casas… Y sus ordenadores. La música electrónica es la base del proyecto El Niño de Jaén, surgido hace cerca de un año como una forma de “desconectar” de sus proyectos en solitario, más animados, basados en la música funk y drum&bass

 

Los temas O’midi y Tupu002 son los únicos que pueden escucharse por el momento en su página de MySpace, una web que se ha convertido en la plataforma de lanzamiento para sus proyectos. No disponen de trabajos propios editados, sólo destaca una colaboración en el disco de l’Altra Campanya (en el que se puede escuchar O’midi), aunque tienen en mente difundir sus “experimentos” entre diversas discográficas especializadas en música electrónica. “Vamos muy poco a poco, no tenemos prisas porque lo nuestro es sólo un hobby, nos lo pasamos bien creando música en casa y no ponemos límites a nuestras creaciones”, dice David. De hecho, la cifra de temas terminados es más bien escasa, “porque siempre van surgiendo ideas y las vamos incorporando”. También aseguran que no tienen unas referencias musicales muy marcadas, aunque entre sus grupos favoritos figuran Amon Tabin, Murcaf, Deadbeat o The Cinematic Orchestra. Lo suyo es todo juego, todo mezcla de texturas sonoras, de silencios, de impactos. 

El trabajo de El Niño de Jaén es una música en constante evolución, marcada por los retos y por la diversión, un punto de confluencia lógico entre Delay y Frankz, o David Jurado y Jorge Gisbert, que es lo mismo. “Cuando nos propusieron hacer una versión del Himno de Fiestas aceptamos enseguida. Nos sorprendimos. Ha sido como saltar al vacío porque no teníamos una idea clara de cómo queríamos crear la adaptación, pero con un poco de paciencia hemos ido desarrollando la música, tomando ideas de aquí y de allá, sin prisas”, dicen. Ante la pregunta de cuál es la reacción que esperan del público, ríen, resoplan, no contestan. Es un enigma. “Se quedarán sorprendidos, como mínimo”, añade Frankz. 

Las intervenciones de El Niño de Jaén (o de Frankz y Delay por sepasado) se han limitado a unos cuantos bolos en discotecas. Pocos. Son ratas de laboratorio. Creadores de temas enigmáticos que se arriesgan a mostrar hasta la cara más oscura de temas populares como el Himno de Fiestas de Gonzalo Barrachina. Un atrevimiento que sólo puede desarrollar una persona instalada en la veintena. “No nos gusta poner frenos”, dice Delay. No hace falta que lo juren. Tal vez, la adaptación del himno que les ha propuesto el periódico Ciudad es el proyecto más extraño al que se han enfrentado hasta el momento. Es normal que esperen intrigados la reacción del público que el próximo miércoles presenciará la gala de entrega del premio Peladilla d’Or en el Calderón, ese teatro que durante unos instantes, se convertirá en ese laboratorio oscuro donde un buen día el Dr Jeckyll se convirtió en Mr Hyde… y cambió la buena vida de una ciudad. 

APARECIDO EN EL SUPLEMENTO ‘DILLUNS CULTURAL’
PERIÓDICO CIUDAD 
 

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