Untitled

¿Por qué felicitar la Navidad cuando no la sientes? ¿Por convención? ¿Por educación?

En ese caso prefiero felicitar cualquier otro día del año, levantarme por la mañana y gritar por la ventana “¡Feliz lunes!”, recordar a las personas que en ese momento pasan por la calle que estamos vivos y que somos unos privilegiados, sea cual sea nuestra condición social y nuestra situación familiar. Desde hace un par de años he desarrollado un escudo “anti” 25 de diciembre que me impide sentir algo cuando contemplo las luces en la calle, oigo a las familias (mi vecindario es así) cantar villancicos o veo a mi madre cocinar la tarde de Nochebuena. O sí, tal vez sí siento algo: noto que en mi familia nos hemos impuesto una celebración que ya no nos pertenece. No queremos festejar nada, pero tenemos las luces del árbol encendidas mientras comemos platos más elaborados que de costumbre. Anoche nos sentíamos como esos americanos que despiden a sus familiares muertos con un cocktail en casa.

(Para que después nos dijeras -espero que en broma- que no nos íbamos a acordar de ti… Gracias por seguir ahí, por esforzarte para que nuestra vida retome su cauce y mejore. Una gran lección, sí).

Believe

Advertisement
Esta entrada fue publicada en Diario. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s